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    • La respuesta: El método correcto es por inmersión. Debes sumergir la bola de musgo por completo en un balde con agua (idealmente reposada o de lluvia) durante unos 10 a 15 minutos, o hasta que dejen de salir burbujas de aire. Luego la sacas, la dejas escurrir bien en el lavaplatos y listo.

    • El truco del experto: Para saber cuándo regar, fíate del peso. Levanta la kokedama: si se siente ligera como una pluma, le urge agua; si se siente pesada, aún retiene humedad. También notarás que el musgo exterior se siente seco y crujiente al tacto cuando tiene sed.

    Típico de plantas decorativas como los potus, marantas, calateas o monstruosidades de hojas grandes.

    • La respuesta: En el 90% de los casos no es falta de riego en la tierra, sino falta de humedad ambiental. Nuestras casas (con ventiladores, aires acondicionados o calefacción) suelen tener un aire muy seco para plantas de origen tropical.

    • La solución: No inundes la maceta. En su lugar, pulveriza agua sobre las hojas, agrupa varias plantas juntas para que creen su propio microclima húmedo, o coloca la maceta sobre un plato con piedras y agua (sin que el fondo de la maceta toque directamente el agua) para que esta se evapore a su alrededor.

    La gente ama la idea estética de tener su “huertito” en la barra de la cocina, pero a las pocas semanas las aromáticas se marchitan o se llenan de plagas.

    • La respuesta: Las aromáticas son plantas de exterior camufladas. Necesitan, como mínimo, de 5 a 6 horas de sol directo al día. Dentro de una cocina común, la luz suele ser “indirecta” o insuficiente, lo que debilita sus tejidos (un proceso llamado etiolación, donde la planta se estira, se debilita y pierde aroma). Además, la falta de ventilación estanca el aire.

    • La solución: Muévelas a un balcón, terraza o al alféizar de una ventana donde les pegue el sol de frente. Si las quieres en la cocina, que sea solo por un par de días para decorar una cena, y luego devuélvelas a la luz.

    La nutrición en macetas y kokedamas es crítica porque los nutrientes del sustrato se lavan con cada riego.

    • La respuesta: Se debe aplicar fertilizante líquido diluido en el agua de riego, preferiblemente durante los meses de crecimiento activo (primavera y verano).

    • La dosis de vivero: Para plantas decorativas generales, un fertilizante equilibrado (tipo nitrógeno, fósforo y potasio en partes iguales) una vez al mes es suficiente. Para las kokedamas, diluye el fertilizante a la mitad de la dosis que recomienda el fabricante e introdúcelo en el balde de inmersión una vez cada dos meses; así evitas quemar las raíces que están muy compactadas.

    El musgo vivo es el corazón de la kokedama, pero mantenerlo verde es un reto.

    • La respuesta: Si se vuelve marrón, es por exceso de sol directo o falta de humedad ambiental (el musgo odia el sol abrasador). Si se pone blanco o esponjoso, es un hongo provocado por exceso de humedad acumulada y falta de ventilación.

    • La solución: Si es marrón, muévela a un lugar con luz brillante pero indirecta y pulverízala más seguido. Si es hongo blanco, limpia suavemente la zona con un paño humedecido en una mezcla de agua con unas gotitas de vinagre de manzana o agua oxigenada, y colócala en un lugar donde corra mejor el aire.

    Este es el gran dilema del principiante: la planta se ve triste y le echan más agua, terminando de matarla.

    • La respuesta: Hay que mirar los detalles:

      • Falta de agua: Las hojas se sienten crujientes, delgadas, la tierra se ve agrietada y se separa de las paredes de la maceta. Al regar, la planta se recupera en un par de horas.

      • Exceso de agua (Pudrición): Las hojas se ven caídas pero están blandas, lacias o “aguadas”. Suelen ponerse amarillas desde la base. La tierra huele a humedad estancada o a podrido. Si echas más agua, empeora. Aquí la única opción es sacar la planta, cortar raíces podridas (negras y babosas) y cambiar el sustrato.

    La gente suele dejar que la planta crezca sin control hasta que se ve desgarbada o enferma.

    • La respuesta: El mantenimiento básico consta de tres pasos que debes hacer todo el año:

      1. Limpieza de hojas: Las plantas de hojas grandes acumulan polvo, lo que tapa sus poros e impide que hagan bien la fotosíntesis. Límpialas con un paño húmedo (solo agua, nada de aceites ni abrillantadores químicos que tapen los estomas).

      2. Poda de saneamiento: Retira siempre las hojas amarillas o secas desde la base. No le aportan nada a la planta y consumen energía innecesaria.

      3. Poda de estética: En plantas ornamentales y aromáticas, corta las puntas de las ramas más largas (poda de rebote). Esto estimula a la planta a sacar brotes laterales, haciéndola lucir más frondosa y compacta en lugar de larga y flaca.